**
¿Quiere que vayamos a ver su espectáculo y escribamos sobre él? Escríbame: raizteatro@gmail.com o a través de nuestro Facebook: Raíz Teatro https://www.facebook.com/raizteatro/
**
El proceso de inmersión hacia el universo donde
se enmarca Posse inicia desde que nos adentramos al sitio donde tomará lugar la
obra, ya que la iluminación le sugiere a la imaginación que nos encontramos en
un sitio prohibido y profano, donde el erotismo y el anhelo conviven con la
expectativa y la inquietud. Configurando así un juego visual a cuatro frentes,
desde los cuales se articulará la puesta en escena, dando lugar a una angulosa
y cambiante interacción con el público.
Posse pertenece a la Bienal de A Calzón Quita’o,
espacio desde el que Raíz Teatro pone en escena aquellos temas que, bajo el
techo que ampara a los y las costarricenses, es mejor no hablar; en este caso
en particular, nos acompañarán a las experiencias
humanas junto a un deje de humor ácido que teñirá nuestra cotidianeidad
volviendo visibles algunos detalles que pasamos inadvertidos o que ignoramos
adrede para no incomodarnos. Mientras que, la puesta en escena cuenta con la
Dirección de Janil Johnson Vargas y con la Producción de Raquel García Vargas,
el rol de Dramaturgas e Intérpretes lo asumen Dayhana Garita Ramírez y
Katherine Peytrequín Gómez.
Incluso antes de que las intérpretes se
presenten en el escenario, el diálogo se construye de manera inadvertida en
torno a una realidad imaginada, pero que no nos resulta del todo ajena; si es
que reparamos en todos aquellos mundos posibles que somos capaces de maquinar
desde un principio de incertidumbre.
Sandra y Sofía retratarán también una serie de
opuestos que se rigen según una ilusión de bienestar, compuesta desde sus
propias realidades. A ambas, fuera de la sala de espera en la que se
encuentran, las aguardan contextos también opuestos y en completa validez. Y es
que, ¿Quién no ha entablado una conversación con una persona, completamente
desconocida, mientras se espera?
En tanto aquella conversación ocurre, un opuesto
más se va configurando, la búsqueda de estabilidad y la de una oportunidad;
ocurre también, acompañada de mordacidad y acidez en la interacción, mientras
nuestras protagonistas exploran los elementos sociales que las componen, sus
familias, sus aspiraciones, e incluso, sus miedos. Dichos elementos podrían
anudarse con el precepto de «poner el cuerpo», recuperando el erotismo sugerido
e imaginado desde nuestro inicio pero explícito en medio del giro de la trama
que acompaña la incertidumbre ante la agotadora espera.
Durante nuestra inmersión en la puesta en
escena, dialogan también las ideas del control y la sumisión, y cómo estos
conceptos rotan en tanto a nuestros entornos, fluctuando alrededor de una falsa
idea de bienestar acompañada de una seguridad que solo se puede alcanzar desde
un principio económico. Poniendo en tela de juicio los parámetros del decoro y
lo lozano, ante todo aquello que estamos dispuestos a soportar o dejar pasar,
de nuevo, desde poner el cuerpo, solo que esta vez es hasta que aguante, sin importar
el precio.
Pero, ¿Cuál es el precio? ¿Qué tanto estamos
dispuestos a aguantar? ¿Qué tanto podemos resistir? Son nuestros cuerpos, al
tiempo que nuestras vidas y relaciones interpersonales, los que se ven
directamente afectados por decisiones que nosotros no tomamos, pero si por
roles que asumimos dentro de sistemas de opresión, sumisión, violencia y, casi
siempre, dependencia; donde el beneficio es tan solo «lo suficiente», a un
costo muy alto.
Nuestras intérpretes ponen el cuerpo,
convirtiéndose en escenario a la vez que transmiten sus sentires. Nos
encontramos entonces con complejos y violentos escorzos que intensifican los
afectos desde la composición cuatripartita, tensión que es acompañada de la
atmósfera sonora que nos seduce o nos alerta; afectos colectivos e individuales
que se vuelven el gancho que vincula la realidad del espectador con aquella que
es sugerida e imaginada en Posse, una conexión que se transfigura en carcajadas
en muchos momentos, pero sobretodo, en una particular aprehensión que
trasciende brechas generacionales.
Marcela Álvarez Barrientos, Historiadora del
Arte
Comentarios
Publicar un comentario